Seguro D&O: la responsabilidad civil de administradores y directivos
Protege tu patrimonio personal cuando te reclaman por una decisión que tomaste dirigiendo la sociedad. No lo cubre la póliza de la empresa: es un producto aparte, y es el único donde hemos encontrado que las sanciones impuestas al directivo puedan estar dentro.
- Responde con tu patrimonio personal, no con el de la sociedad
- Es el único producto donde las multas al directivo pueden entrar
- Hay productos con retroactividad ilimitada, al revés que la RC profesional
Estudiar tu caso no tiene coste. Al corredor lo retribuye la compañía.
Por qué existe: tu patrimonio no es el de la sociedad
Esta es la frase que lo explica todo. La póliza de la empresa protege a la empresa. El D&O te protege a ti.
Cuando administras o diriges una sociedad, puedes responder con tu patrimonio personal de las consecuencias de tus decisiones. No de las deudas ordinarias de la empresa, sino de la responsabilidad que se te atribuya a ti como administrador o directivo: frente a la propia sociedad, frente a los socios, frente a acreedores o frente a terceros.
La póliza de responsabilidad civil de la empresa no cubre eso. Cubre los daños que la empresa causa a terceros en su actividad. Son dos riesgos distintos y dos contratos distintos, aunque a menudo se confundan porque los dos llevan la palabra «responsabilidad civil» delante.
Las multas: el contraste más fuerte de toda la documentación
De todo lo, esta es la contradicción aparente más útil, y ningún comercial la explica porque no le conviene.
En toda la responsabilidad civil de empresa, las multas y las sanciones están excluidas. En prácticamente todas las pólizas del mercado, sin excepción. La razón es de manual: cumplen una función sancionadora, no indemnizatoria, y por eso no se consideran asegurables. Si te dicen que tu póliza de RC te paga una sanción, no la han leído.
Y sin embargo, en el documento de producto de administradores y directivos de una de las compañías, las sanciones impuestas al directivo aparecen contempladas como gasto accesorio cubierto. Mismo grupo asegurador, mismo concepto, tratamiento opuesto según el producto.
Qué reclamaciones son las que llegan
Estas son las situaciones que la propia documentación de producto de las compañías enumera. No son hipótesis nuestras: son los casos para los que está diseñado el producto.
Una gestión que sale mal
La sociedad, los socios o un tercero te reclaman a ti personalmente por una decisión de administración que ha causado un perjuicio.
Una operación corporativa fallida
Una fusión, una compraventa de participaciones o una inversión que termina mal y acaba en reclamación contra quien la decidió.
Información incompleta o incorrecta
A inversores, a socios o a terceros. Es una de las causas de reclamación más habituales y de las que menos se anticipan.
No convocar la junta de disolución
Uno de los supuestos clásicos de responsabilidad del administrador, y de los más reconocibles para cualquiera que haya pasado por una empresa en dificultades.
Un concurso declarado culpable
Con las consecuencias personales que eso puede tener para quien administraba.
Los gastos de defensa
En la práctica, lo primero que se activa. Defenderse de una reclamación cuesta dinero desde el primer día, tengas o no razón al final.
El tiempo funciona al revés que en la RC profesional
Y esto es una buena noticia, por una vez.
En responsabilidad civil profesional, el condicionado entero funciona por reclamación con doce meses de retroactividad: solo alcanza a errores cometidos como mucho un año antes de contratar.
En los dos productos de administradores y directivos de una de las compañías ocurre lo contrario: retroactividad ilimitada, y dos años de descubrimiento gratuito tras la cancelación de la póliza. Es decir, alcanza hacia atrás sin el corte de los doce meses, y deja una ventana después de cerrar el contrato.
Tiene sentido si se piensa en cómo llegan estas reclamaciones: una decisión de administración puede tardar años en convertirse en una demanda, y muchas veces llega cuando quien la tomó ya no está en el cargo. Un esquema con retroactividad corta dejaría el producto casi vacío.
Qué valorar antes de contratar
Seis puntos. El tercero es el que más discusiones evita.
- Quién está asegurado. Administradores de derecho, de hecho, apoderados, directivos sin cargo formal, y qué pasa con quien ya se ha ido. Cada producto lo define a su manera.
- La retroactividad y el descubrimiento posterior. Las dos ventanas que deciden si una reclamación entra.
- Cómo se comportan los gastos de defensa. Si van dentro del capital o se suman a él. Si van dentro, cada euro de defensa es un euro menos de indemnización.
- Las exclusiones propias. El dolo y la mala fe quedan fuera aquí igual que en el resto del ramo. El ciberataque aparece excluido expresamente en el producto de directivos de una de las compañías.
- Los requisitos de la sociedad. Hay productos que ponen techo de facturación y alguno exige una antigüedad mínima de la sociedad para poder contratarse.
- El ámbito territorial. Si la sociedad tiene filiales o actividad fuera de España, es lo primero que hay que cuadrar.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un seguro D&O?
Son las siglas inglesas de directors and officers. Es el seguro que cubre la responsabilidad civil en que pueden incurrir administradores y directivos por sus decisiones al frente de una sociedad, y que puede alcanzar a su patrimonio personal. Es un producto distinto de la póliza de responsabilidad civil de la empresa.
¿No me cubre ya la póliza de responsabilidad civil de la empresa?
No. La de la empresa cubre los daños que la empresa causa a terceros en su actividad. El D&O cubre la responsabilidad personal de quien administra o dirige. Son riesgos distintos y contratos distintos, y hacen falta los dos.
¿El D&O cubre las multas?
Es el único producto del ramo donde hemos encontrado que puedan estar dentro: en el documento de producto de administradores y directivos de una de las compañías, las sanciones al directivo aparecen contempladas como gasto accesorio. En toda la responsabilidad civil de empresa están excluidas sin excepción. Hay que comprobarlo en el condicionado concreto, porque no todos los D&O lo hacen y la ley marca límites a lo que es asegurable.
¿Lo necesito si soy administrador de una empresa pequeña?
El tamaño de la sociedad no cambia que respondas con tu patrimonio personal. Lo que cambia es la probabilidad y el importe de las reclamaciones. Es una decisión que depende de tu situación concreta, de quiénes son los socios y de qué operaciones tenéis en marcha, y por eso no te vamos a decir aquí que sí o que no.
Si dejo el cargo, ¿sigo cubierto?
Depende de cómo defina el producto a los asegurados y de qué periodo de descubrimiento ofrezca tras la cancelación. Habitualmente ese periodo es de dos años gratuito. Es una de las tres cosas que hay que mirar sí o sí antes de firmar, porque muchas reclamaciones llegan cuando ya no estás.
¿Cuánto cuesta un D&O?
Depende del tamaño y del sector de la sociedad, de su situación financiera, de la estructura del órgano de administración y del capital que se contrate. No publicamos cifras porque solo tenemos precios de una compañía. Aquí explicamos cómo se forma el precio en este ramo.
Cuéntanos cómo es tu sociedad y te decimos qué producto encaja
Con el tamaño, el sector, la estructura del órgano de administración y las operaciones que tengáis en marcha, comparamos entre compañías y te decimos qué cubre cada una, no solo cuánto cuesta. Sin coste y sin compromiso. Sujeto al análisis y la aceptación del riesgo por parte de cada compañía.
Si lo que buscas es la póliza de la sociedad, está aquí: la responsabilidad civil de empresa. Y si quieres entender qué cubre cada garantía antes de decidir, lo explicamos garantía por garantía.
Este contenido es informativo y no sustituye a las condiciones generales y particulares de cada póliza, que son las que determinan el alcance de la cobertura. No constituye asesoramiento jurídico: la responsabilidad de administradores y directivos se rige por la normativa societaria y concursal, y su análisis corresponde a un abogado. Las coberturas, capitales, franquicias, exclusiones, sublímites, ámbito territorial y la aceptación del riesgo dependen del condicionado. Las afirmaciones reflejan la práctica habitual del ramo en España; no son una oferta ni sustituyen al condicionado que te emita tu compañía.